domingo, 18 de marzo de 2007

El hombre propone y las circunstancias disponen

Así es la cosa.
Como en infinidad de oportunidades he oído este latiguillo en boca de mi queridísimo Emilio Devotto, hoy me toca hacerlo mío y confesarme ante todo aquel que lea estas líneas.
El "hombre" (en este caso yo), propone lo que desea hacer y las "circunstancias" se encargan de dirigir los destinos del antes nombrado para donde "se les canta" a ellas.
Obsérvese que no me refiero a Dios y resulta imprescindible aclarar que no hay en ello ningún rasgo de "ateismo", sino que prefiero relevar al "supremo" de una tarea tan insignificante como poner piedras en el camino de quien escribe esta nota.
Fiel a mi costumbre de irme del tema que me interesaba encarar, pero seguro de que vale la aclaración, debo confesar también que "el señor" y yo, mantenemos una relación de mutua cortesía, en la que ambos sabemos donde encontrarnos, pero ninguno de los dos interrumpimos la rutina del otro, al solo efecto de no importunarnos mutuamente.
Dentro de "las circunstancias" entonces, por tratarse de un término más abarcativo, podría involucrar a todas aquellas personas, cosas o situaciones que se les ocurre interferir entre lo que uno quiere, desea y planifica y lo que en realidad termina pudiendo hacer.
En un apartado especial merecen ser nombradas "las musas".
Si bien cada cual tiene las suyas, las que a mi me corresponden y por el comportamiento que tienen conmigo, merecerían ser denominadas sin temor a equivocarse como "indecentes musas" por su escasísimo don de oportunidad y ubicación en tiempo y espacio.
Pero eso será motivo de un párrafo aparte.
Decía entonces:
Siendo así es la cosa, es menester manifestar que yo me había propuesto un ritmo y la tecnología y mi propia ignorancia sobre ella, han determinado que la resultante sea diferente.
Todo este introito, se debe a que por mi manifiesta (pero calculo que no definitiva) "incapacidad - desconocimiento" para incluir videos y audios en el blog (una sucesión de cosas que se relacionaban con la de Dominique y que me daban tiempo para redondear otras de mi propia pluma) se han ido postergando dejando a este emprendimiento, una vez más lleno de baches.
Es hora de tomar al toro por su cornamenta y terminar con las excusas, por eso y apelando a mi costado más realista y conocedor de las capacidades del hombre promedio de características similares a las mías, suponer que podría concretar mi vocación de "todos los días un artículo en el blog", demuestra más ingenuidad que optimismo, por lo que apuntaré a que no bajar de "dos por semana".
Cosa que no es poco para la edad que tengo, ya que no existe el viagra para esto.