Mucho se ha hablado acerca de que el hombre es capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. El mismísimo Julio Iglesias insistía en cantar que no solo con la misma piedra sino que también con el mismo pie, lo que nos permitiría echar un párrafo acerca de su persona pero no viene al caso, ya que que no sea exactamente la misma piedra y que tal habilidad uno la maneje con distintos pies tampoco es una cosa como para hacer alarde.
Lo cierto es que poco antes de que nuestro distrito federal en el día de ayer parecía estar dispuesto a quedar sumergido bajo los efectos pluviales yo me encontraba en el techo de mi vivienda, dispuesto a salvar de una tragedia segura a unas vigas de madera dura que permanecían indefensas ante lo inevitable. Así que desafiando a la adversidad, comencé a manipularlas con premura y por lo visto "mano no tan firme" ya que una de las ingratas no supo tener mejor idea que desplomarse sobre mi pié izquierdo.
Tan mal no me fue ésta vez, ya que me quebré el dedo gordo y al dedo de al lado lo dejé como para presentar "convocatoria de acreedores".
Lo que más me duele es el orgullo, ya que me alcanzó con 10 días para aplastarme los dos pies.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario